Dynasty Warriors Origins: El Retorno Del Rey

El rey de los musou regresó renovado, más lindo que nunca y repleto de acción. ¡Conocé los detalles de Dynasty Warriors Origins en nuestra review!




El término Musou hace referencia a un subgénero dentro de los videojuegos de acción y hack-and-slash, caracterizado por enormes campos de batalla llenos de cientos de enemigos en pantalla al mismo tiempo. Aunque no es un género que suela disfrutar, tiene algunos exponentes muy interesantes, y Dynasty Warriors, desarrollado por Omega Force y publicado por Koei Tecmo, es sin duda uno de los más destacados.


Mi primera incursión en este género fue con Drakengard, aquel juego medieval que nos permitió montar a lomos de un dragón mientras diezmabamos hordas de enemigos. Aunque en su momento no sabía siquiera qué era un Musou, la posibilidad de jugar en los cielos y en la tierra, me atrapó por completo.





Después de eso, no me volqué mucho en el género, e incluso no seguí ninguna de las secuelas de Drakengard (que, como curiosidad, dieron paso a los juegos Nier y Nier Automata), aunque probé alguna vez un Dynasty Warriors en PlayStation 2. Sin embargo, el género me volvió a llamar realmente la atención recién con Hyrule Warriors para Nintendo Switch, un Musou inspirado en The Legend of Zelda: Breath of the Wild. La mezcla entre la historia del juego y su jugabilidad me animó a explorar más sobre este subgénero, a pesar de su repetitividad.


Este año, llegué a Dynasty Warriors: Origins, la última entrega de la franquicia y la primera en ser lanzada para consolas de sobremesa en casi 4 años. Tras Dynasty Warriors 9 para la actual y anterior generación, y una versión para dispositivos móviles llamada Overlords, por fin llegó el turno de dar el salto a la nueva generación en solitario.


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¿Pero de qué va Dynasty Warriors: Origins? El juego está basado en el período de los Tres Reinos en la China de 220 a 280 de nuestra Era. y presenta a un nuevo protagonista conocido como un "Guardián de la Paz". Este personaje misterioso, de una estirpe de guerreros, comienza con la memoria en blanco y sólo algunas visiones que lo orientan en su misión: traer la paz donde hay caos.


A medida que la historia se desarrolla, nos cruzamos con diversos personajes que parecen conocernos de otra vida, y que a pesar de saber quiénes somos no tienen demasiado interés en decírnoslo de una (por el bien del desarrollo de la historia claro). Todo esto mientras forjamos alianzas y encauzamos el curso de la historia de China mientras vira de un lado a otro tumultuosamente.





Esto es algo curioso, ya que cómo guardianes de la paz velamos por lo que está bien en el mundo y por traer luz sobre la oscuridad, equilibrio, etc. Pero, al comenzar el juego vemos lo que las miserias humanas están causando sobre la población e intervenimos lo que termina por librar una batalla a gran escala que libera a los campesinos de la opresión de quién los gobierna y de las pésimas prácticas usureras de sus soldados. 


Acto seguido, y tras lo que se conoce cómo la revolución de los Turbantes Amarillos, estos avanzan sobre el territorio y comienzan a aterrorizar a otros campesinos, lo que nos fuerza a tomar partido por el lado que, 3 años antes, estuvo en nuestra contra. Creo que son las idas y vueltas de la vida misma, y ver la historia (aunque mezclada con fantasía) da una perspectiva interesante de quienes son buenos, malos, y cuánto tiempo se mantienen estos títulos.


En lo que respecta a la jugabilidad, lo más interesante de Dynasty Warriors: Origins es como combina el combate Hack-and-slash con elementos de estrategia (donde damos órdenes a las tropas) mientras nos lanzamos a batallas realmente épicas que nos llenan la pantalla de enemigos por miles. 


Uno de los puntos que más me llamó la atención es el overworld en el que se desarrolla el juego. En lugar de estar conectado simplemente con cinemáticas entre un nivel y otro, Dynasty Warriors: Origins cuenta con un mapa del mundo que se visualiza al estilo Civilizations (Si, el 4X de estrategia) donde nos podemos mover libremente entre misiones. Acá vamos a encontrarnos con recursos, misiones secundarias y escaramuzas (pequeñas batallas que en general requieren liberar algún campamento de las manos enemigas y eliminar a sus generales). 





A su vez, este mapa está dividido políticamente en regiones que nos obligan a completar algunas misiones antes de poder abrir las murallas que las protegen y seguir avanzando en nuestro viaje. No le da una ventaja táctica alguna al juego, pero nos permite tener una mayor dimensión de nuestro viaje. Además, que podemos ir y volver a otras ciudades para descansar o comprar y vender recursos. 


Por otro lado, cómo jugadores podemos adquirir diferentes armas, tanto comprándolas como recogiéndolas en el campo de batalla, y mientras más jugamos más elevamos nuestra maestría con ellas, y así desbloquear nuevos niveles y habilidades que podemos comprar con la experiencia adquirida de nuestros combates. 


Todo esto hace de Dynasty Warriors: Origins un paquete completo para el disfrute, que requiere que entremos en combate bastante seguido si queremos subir todas las armas de nivel, pero está bien ya que es el propósito y la gracia de este juego. Además, el título incluye (me atrevería a decir por primera vez, pero no estoy seguro y no quiero mentirles) un sistema de perfect parry que nos permite asestar grandes golpes y dejar a los enemigos aturdidos si lo hacemos a la perfección.


Cómo para ir terminando, para quienes conozcan la franquicia saben que se trata de títulos bastante demandantes para las plataformas por la cantidad ridícula de personajes en pantalla, y esta nueva iteración no es la excepción. Aunque al jugarla en Xbox Series X (en un ambiente bastante refrigerado) no tuvimos mayores inconvenientes ni tirones, y para ser honesto a pesar de los miles de unidades en pantalla, al menos a lo largo de nuestra experiencia, todo marchó sin ningún inconveniente.





Dynasty Warriors: Origins se encuentra ya a la venta para PC y para las consolas PlayStation 5 y Xbox Series X/S


Conclusión


Aunque no soy un gran fanático del género, Dynasty Warriors: Origins es una propuesta interesante que no intenta reinventar la rueda, pero toma todo lo que ha funcionado en sus entregas anteriores y lo eleva. La historia, aunque aún me falta por terminarla, logra mantenerte enganchado gracias a la naturaleza de su protagonista en un juego que ofrece muchas horas de diversión para aquellos que buscan acción y una buena narrativa de ficción histórica.



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