Una mezcla de acción y estrategia en un mundo postapocalíptico, pero con algunos tropiezos que podrían hacerte dudar... ¿Vale la pena el viaje?
Viajamos 200 años en el futuro para una aventura de ciencia ficción a bordo de mechas, enfrentándonos al entorno y a la buena voluntad de otros jugadores. Synduality: Echo of Ada es el último juego desarrollado por Game Studio Inc. y publicado por Bandai Namco Entertainment para consolas y PC. Gracias a la gente de Bandai Namco Latam, tuvimos la oportunidad de jugarlo, así que, si me siguen por estas líneas, les cuento mi experiencia con esta obra, que, de no ser por algunos puntos negativos, podría haber brillado mucho más.
Se trata de un "juego como servicio" con un enfoque PvPvE, desarrollado dentro de una historia de ciencia ficción. La trama transcurre 200 años después de que un cataclismo conocido como “La Lágrima de la Luna Nueva” borrara de la faz de la Tierra al 90% de la población humana. Como es costumbre, a pesar de la adversidad, la humanidad es un hueso duro de roer, y los humanos restantes fueron forzados a vivir bajo tierra en Amasia, el último bastión humano.
Las consecuencias directas de la Lágrima de la Luna Nueva, además de casi eliminar a la humanidad por completo con su clima corrosivo, fueron la aparición de los Enders, criaturas letales que hoy pueblan la superficie de lo que alguna vez perteneció a los humanos. El juego nos pone en el papel de los Nómadas, individuos encargados de recolectar Cristales AO (también conocidos como AN, dependiendo del idioma en el que juguemos Synduality), los cuales son esenciales para el mundo en que vivimos.
¿Pero el mundo no era letal? ¿La lluvia no era corrosiva? Entonces, ¿qué hacemos? Acá es donde entran en juego los otros protagonistas de Synduality: Echo of Ada: los Cradlecoffin, unos mechas con nombre ominoso que nos permiten resistir las inclemencias del clima y enfrentar a los Enders mientras cumplimos misiones y recolectamos los codiciados cristales. Se trata de un shooter de extracción con un componente táctico que, en cierto modo, mezcla el espíritu de Armored Core con los shooters looters modernos.
Además de los Cradlecoffin, nos acompaña una entidad artificial llamada MAGUS, que, además de darnos soporte en combate, nos guía a través de las complejidades del juego. El juego se desarrolla en una serie de zonas compuestas por mapas abiertos generosamente grandes (como si se tratara de los mapas de PUBG o Fortnite, por ejemplo).
El gameplay loop es relativamente sencillo. En la base, vamos a aceptar encargos que se pueden llevar a cabo a lo largo de varias sesiones de juego (de hecho, lo más probable es que necesitemos varias para completar la mayoría). Una vez que preparamos nuestro Cradlecoffin, además de la munición y los consumibles que queremos llevar, estamos listos para subir a la superficie y comenzar nuestra búsqueda.
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La planificación es esencial, ya que, una vez en la superficie, puede que no encontremos la munición que necesitamos o los kits para reparar nuestro mecha. Sin embargo, si nos cargamos demasiado, no podremos llevar lo que encontremos. En este juego, hay que hacer concesiones en ese sentido, especialmente si tenemos en cuenta que hay ítems que necesitaremos para progresar en los encargos. Además, cuanto más pesados estemos, menor maniobrabilidad tendremos.
Acá es donde Synduality se pone algo raro. No estoy seguro si se debe a la cantidad de jugadores activos o a una limitación dentro de la partida, pero hubo partidas en las que no encontré a ningún Nómada humano y solo me enfrenté a los Enders o a piratas que intentan complicarnos la vida si nos los encontramos. Aunque el juego es PvPvE y recuerda a la Dark Zone de la serie The Division, fue extraño encontrar tan pocos usuarios humanos por mapa. Sin embargo, como en la franquicia de Ubisoft, encontrarse con otros jugadores resultó en situaciones altamente estresantes e interesantes.
En una de las últimas extracciones que realicé, me encontraba realmente complicado: casi sin vida y prácticamente sin munición. Cuando quedaban 15 segundos para que el ascensor nos llevara de vuelta a la seguridad de Amasia, apareció un jugador, que, gracias a Dios, tenía buenas intenciones, porque hacía mucho tiempo que no sudaba tanto.
La experiencia fue buena en general y me resultó bastante entretenida, al menos lo suficiente como para volver una y otra vez en esas partidas desfavorables en las que perdía todo (incluido el Cradlecoffin que había comprado). Esto puede resultar muy frustrante, ya que, si no aseguramos nuestro equipo, lo perdemos para siempre si no logramos exfiltrarnos. Esto nos hace pensar dos veces si queremos equipar esas nuevas partes que ganamos en el pase de batalla.
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Aunque Synduality brilla como los Cristales AN en muchos de sus aspectos, los elementos negativos opacan estos momentos gratificantes. Por un lado, los problemas de rendimiento son molestos, ya que en ocasiones el juego se detiene durante unos segundos. Además, estructuralmente, el juego presenta problemas más graves. El rendimiento deficiente es algo muy irritante, y para peor, si estamos en una pelea contra otro jugador, puede causarnos la muerte y la consecuente pérdida del equipo. Sin embargo, como mencioné, esto no es lo peor.
Los puntos que más me disgustaron de Synduality: Echo of Ada provienen de la estructura del juego y el sistema de fabricación y mejoras que aparecen más adelante. Uno de los primeros encargos que tenemos es mejorar la base donde almacenamos nuestro Cradlecoffin, donde vivimos y gestionamos todo lo que ocurre en el juego. En este punto, debió haber sido una advertencia, que ignoré optimistamente, ya que la mejora tomó solo 3 segundos en completarse.
No es un tiempo largo, claro, y si queremos, podemos usar ítems (que tuvimos que exfiltrar exitosamente desde la superficie) para “acelerar” la construcción. De nuevo, con 3 segundos no es un mayor inconveniente, pero ¿qué pasa cuando empezamos a fabricar ítems, y el juego te pide que esperes 3 minutos para fabricar un kit de reparación? ¿Y si te digo que una tela bonita requiere 20 minutos? En este punto, la ligera molestia sube varios tonos.
La verdad sea dicha, en la tienda in-game no encontré ninguna opción para comprar ítems que permitieran saltarse este “peaje”, pero ciertamente retrasa el progreso de manera artificial, sobre todo cuando tenemos en cuenta que el juego cuesta entre 32 y 80 dólares (al menos en Steam para Argentina). Esto es especialmente molesto considerando que la fabricación es esencial y a veces un requisito para algunos encargos.
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Para concluir, Synduality tiene un gran potencial, pero el bajo rendimiento en ocasiones y el sistema de fabricación abusivo pueden desalentar a los jugadores de lo que podría haber sido un gran título para el género.
Synduality: Echoes of Ada se puso a la venta el pasado 23 de enero de 2025 para Xbox Series, PlayStation 5 y PC a través de Steam.




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