Path of Futy: el Kung-Fu VR que te deja sin aliento

Probamos Path of Fury, el nuevo juego de Leonard Menchiari, y te contamos todo de esta aventura de artes marciales.




Como Neo, nos conectamos a la realidad virtual y, tras un rápido tutorial, empezamos a repartir golpes al grito de “¡Ya sé Kung-Fu!” en Path of Fury. Este nuevo juego para realidad virtual, publicado por Abonico Game Works, es obra del desarrollador independiente Leonard Menchiari, a quien probablemente conozcan por otros títulos como The Eternal Castle [REMASTERED] o Trek to Yomi, aquel viaje al infierno inspirado en el cine de Kurosawa y publicado por Devolver Digital. Gracias a la gente de Abonico, tuvimos la oportunidad de jugar Path of Fury en Meta Quest 2, y en esta reseña te cuento todo lo que necesitás saber.

Se trata de una experiencia lineal en realidad virtual que nos hace mover el cuerpo con ganas mientras esquivamos golpes, balas y repartimos sabiduría ancestral de Kung-Fu, un golpecito a la vez en cada parte blanda. Path of Fury nos sumerge en una historia clásica de artes marciales ochentosa, donde la jungla de cristal y sus rascacielos esconden los lujos del crimen organizado. Pero por debajo de esa superficie reluciente está toda la escoria que debemos limpiar si queremos llegar hasta Tetsuo, el hombre que lo observa todo desde arriba.




A primera vista, Path of Fury me hizo pensar inevitablemente: “¡Es el Sifu de la realidad virtual!”. Curiosamente, algo similar ocurrió cuando Menchiari lanzó Trek to Yomi, y muchos lo compararon con Ghost of Tsushima. Las comparaciones son odiosas, lo sé... y pocas veces sobreviven a las expectativas. Pero apenas comencé a jugar, me di cuenta de que esto no es exactamente Sifu en VR. Sin embargo, tampoco está tan lejos, y como experiencia de Kung-Fu, tiene lo suyo.

El juego nos lleva por pasillos claustrofóbicos y áreas abiertas, enfrentándonos a uno o varios enemigos mientras avanzamos en la historia. ¿Usar los pies? Olvídenlo, esto es VR. Podría decirse que es un fighting game sobre rieles en el que vamos a usar nuestras manos para todo, pero no se trata de golpear sin pensar: el ángulo, la altura y la velocidad del golpe son clave, sobre todo si queremos aprovechar los puntos débiles de los enemigos.


Path of Fury exige reflejos rápidos. Si pestañeás, perdés. Los enemigos se posicionan frente a vos, y aunque te dan una fracción de segundo para decidir qué hacer, una vez que se mueven, ya fue. Es como si mezclara un juego rítmico con artes marciales, algo que me recordó a Fitness Boxing 3: Your Personal Trainer, de Nintendo Switch.

A medida que ascendemos hacia los pisos superiores, los desafíos aumentan. Ya sé que dije que no quería hacer más comparaciones, pero... algo de Superhot también hay acá, salvando las distancias. Además, el juego pone a prueba tanto tu resistencia física como mental: cuanto más cansado estás, más difícil se vuelve mantener el ritmo y tomar decisiones claras. Path of Fury no solo es una buena película de Kung-Fu interactiva, también es un entrenamiento físico disimulado.

Es ideal para amantes del género y para quienes sufren mareos en VR, ya que la acción se desarrolla casi siempre en un solo lugar, sin desplazamiento con los controles. Esto reduce casi por completo el motion sickness. Eso sí, tuve algunos problemas con la altura: por alguna razón, el juego se desincronizaba bastante seguido, dejándome en posiciones incómodas para combatir con eficacia.

Path of Fury ya está disponible por 9,99 USD y es compatible con Meta Quest 2, Quest Pro y Quest 3.

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