Horizon: Zero Dawn Remastered nos lleva nuevamente a un futuro post apocalíptico cargado de misterios con las mejoras de su secuela. ¡Conocelo acá!
Pasó el tiempo y este 2024 volvió a tener noticias de la franquicia, ya que su secuela Forbidden West llegó a PC durante los primeros meses del año de la mano de Nixxes Software con varias mejoras que exprimieron las máquinas más modernas. Tras muchos rumores, y también de la mano de Nixxes, una versión remasterizada de Horizon: Zero Dawn se anunció para PlayStation 5 y PC, tanto en su versión base cómo su DLC, The Frozen Wilds.
La remasterización se lanzó el pasado 31 de octubre, publicada por Sony Interactive Entertainment, y gracias a la gente de PlayStation Latam nos sumergimos nuevamente en el fin del mundo para explorar el post-post apocalipsis futurista de Zero Dawn en su mejor versión hasta la fecha. Así que cómo siempre, si me acompañan a lo largo de esta reseña, les voy a contar mis impresiones sobre uno de los juegos que más me impactaron cuando lo jugué en PlayStation 4.
Para quienes no estén familiarizados con la historia, en Horizon: Zero Dawn encarnamos a Aloy, una paria que tiene que emprender un viaje a lo desconocido en un mundo hostil lleno de máquinas salvajes, para descubrir quién es realmente e intentar salvar el mundo de una misteriosa amenaza; y en el proceso descubrir la verdad sobre la madre de Aloy y lo que ocurrió con la humanidad mil años en el pasado. Uno de los aspectos más interesantes del título es el desarrollo de la civilización en este futuro que mezcla entre animales, humanos y máquinas, algo que se explica a la perfección y de forma muy orgánica a lo largo de la historia.
Horizon: Zero Dawn Remastered nos describe y presenta tribus con diferentes culturas que tienen sus propias creencias mientras mantiene el misterio de cómo la humanidad llegó a encontrarse en esta situación. Por un lado, tenemos a los Nora en “Abrazo de Madre”, el punto central desde donde se lanza la aventura, una civilización tribal con estructuras principalmente de madera que cree ciegamente que la madre, una montaña, es una diosa que engendró a la civilización. Este es uno de los principales motores de la historia y tiene una implicancia más grande en la narrativa de lo que parece a primera vista.
Por otro lado, tenemos a los Oseram que son maestros con la forja, siempre mejorando y dándole propósito a las piezas que craftean a partir de las máquinas Sus edificaciones contrastan con los Nora con grandes trabajos en madera y piedra, y por supuesto trabajando el acero. Además, tenemos a los Banuk que se adaptaron a las regiones más inhóspitas de los géiseres de lo que era el parque de Yellowstone y los Carja con su “Solminio” en Meridian, la ciudad central “del mundo”.
En oposición a las otras tribus, las construcciones en Meridian comprenden paredes sólidas de piedras pulidas que comprenden enormes edificios que acarician el cielo y el sol. Cada una de estas tribus cómo dije antes tiene sus propias creencias e interpretaciones a través de años de historia en función de sus conocimientos limitados del mundo, tanto del que les rodea cómo del mundo de los Demonios de Metal que renegaron de la diosa.
Cada una de las tribus y civilizaciones no necesariamente reflejan estos conocimientos en sus avances tecnológicos, al menos en lo que a armas se refiere. Aunque podemos decir que algunas tribus se desarrollaron mucho mejor a nivel tecnológico según en función de su interpretación limitada de este conocimiento. Esto se expande muchísimo más en su secuela Forbidden West cuando Aloy tiene que compartirle a sus amigos los frutos del conocimiento y la verdad sobre el destino de la humanidad, Zero Dawn y las amenazas que se avecinan, lo que le da mucha más profundidad a la historia, a los personajes y vuelve el contexto mucho más rico. Todo esto no se limita al desarrollo de la historia y su narrativa, sino que se refleja en el gameplay con las diferentes armas y equipos que encontramos, sobre todo cuando aprendemos que una tribu misteriosa llamada Eclipse puede controlar a las máquinas a su antojo.
La razón de que el mundo de Horizon: Zero Dawn Remastered sea tan creíble y palpable es que el equipo de Guerrilla Games trabajó con antropólogos para ver cómo sería la sociedad en este contexto. De la misma forma que los equipos de arte e historia consultaron a expertos en robótica para evaluar cómo se podrían producir estas máquinas y hacer que la historia sea verosímil. De esta forma, Horizon: Zero Dawn Remastered queda dentro del terreno de la ciencia ficción y no cae en la fantasía. Gracias a esto mismo es que cada una de las máquinas cumple un propósito en el universo de Horizon, tanto las que convivieron con los humanos durante tantos años cómo las nuevas que aparecieron últimamente y que tienen un comportamiento mucho más agresivo hacia los humanos.
Por supuesto que no podemos dejar por fuera las ruinas del mundo metálico, áreas prohibidas para la mayoría de los Nora y una fuente de tesoros y conocimiento para otras partes interesadas. Creo que este es otro de los puntos interesantes ya que el título establece contrastes fuertemente distinguibles entre las ruinas de los antiguos y este nuevo mundo, con Aloy en el medio de ambos. Un punto en el que me gustaría detenerme antes de seguir es que mucho de lo que cuenta Zero Dawn tiene que ver con lo que no dice absolutamente nada.
Los restos de antiguos edificios y apenas algunas paredes que aún quedan en pie, los viejos semáforos doblados y oxidados que otrora detuvieron el tránsito y en el año 3000 están cubiertos de vegetación son testimonio de que alguna vez existimos. Todo esto cuenta nuestra historia, incluso cuando no se dice nada. No la de Aloy y compañía sino la de esa humanidad que vivía en "el mundo metálico" que por alguna razón dejó de existir.
Por supuesto que el juego además nos narra los eventos del pasado que llevaron a la tierra a su situación actual, no nos deja casi nada a la imaginación…en eso se pueden quedar tranquilos. A medida que avanzamos en la historia encontramos con grabaciones que narran, no sólo la naturaleza de Zero Dawn, sino también los últimos días de la humanidad, y esto es algo del título que siempre me deja impactado y al borde del asiento. La tensión cuando llegamos a los puntos cúlmine del juego se puede palpar casi como si fuera un testimonio real. El mundo no sólo nos recibe de brazos abiertos lleno de sus misterios “actuales”, sino que además esconde muchísimas capas sobre su pasado debajo de lo que se puede ver, y la gente de Guerrilla Games hizo un trabajo excepcional en que se sienta verosímil.
También pueden leer - Call of Duty Black Ops 6: Más clandestino que nunca
La estructura de la aventura se encuentra encadenada por misiones que no son necesariamente lineales, aunque en algunos puntos nuestro progreso se ve limitado por alguna misión en particular que nos permita el acceso a zonas que de otra forma serían prohibidas. Pero salvo por dos o tres puntos a lo largo de nuestra historia que puedan limitarnos, el mapa es lo suficientemente abierto y repleto de misiones secundarias, tareas y personajes por conocer, cómo para mantenernos entretenidos una gran cantidad de horas.
Además de las misiones principales y las secundarias, Horizon: Zero Dawn Remastered ofrece terrenos de caza de máquinas, donde el jugador puede intentar eliminar las máquinas de forma eficiente si quiere ser miembro de la logia, o los distintos “Calderos” que guardan los secretos para controlar las máquinas del juego. Un pequeño detalle respecto a esto es que en esta primera entrega las máquinas voladoras no se pueden usar cómo vehículo, a diferencia de otras máquinas terrestres, sino que las vamos a poder usar para que nos protejan.
Pero Horizon: Zero Dawn Remastered es un videojuego, ¿no? ¿Qué hay de la jugabilidad? Sí lo analizamos desde este apartado, se trata de un juego de aventura en tercera persona dentro del género de los RPG de mundo abierto que mezcla algunos elementos de la serie Monster Hunter donde cada máquina es un puzle a resolver en sí mismo si queremos eliminarlas rápidamente y conseguir sus mejores para craftear diferentes municiones. 
Todo esto sin irse al grindeo tan excesivo del título de Capcom para la construcción de armas nuevas, pero sí nos demanda cazar regularmente algunas máquinas para mantenernos abastecidos de esquirlas de metal, ramas y otros elementos necesarios para el comercio o la fabricación. Para esto el jugador tiene varios ataques elementales que, para no romper con la narrativa de ciencia ficción, se encuentran anclados en el contexto del mundo en el que se desarrolla el juego.
¿Se acuerdan lo que mencionaba sobre el propósito de las máquinas? Esto aplica a sus también a sus partes, las municiones congelantes por ejemplo se crean a partir del líquido refrigerante de ciertas máquinas, lo que le da un propósito a su existencia. Uno de los puntos más interesantes que une este aspecto y el combate se centra en las debilidades de las máquinas. ¿A qué me refiero? Aloy tiene un sistema de realidad aumentada, llamado foco, que le sirve para casi de todo desde resolver puzles a identificar diferentes partes de una máquina.
De esta forma vamos a encontrar que las máquinas no son débiles a un tipo elemental específicamente, sino que tienen partes que lo son y que la pueden afectar globalmente. Sí estamos peleando con un Galopador por ejemplo, podemos disparar con flechas ígneas al depósito de lumbre ya que es inflamable para que estalle y afectar no sólo a esa máquina sino también a las que se encuentran alrededor. Por otro lado, sí queremos hacer uso de ese depósito de lumbre podemos extraerlo con flechas convencionales, o algunas diseñadas específicamente para esta tarea (lo que demanda menos disparos).
De la misma manera, si nos enfrentamos a un imponente Thunderjaw, una de las máquinas más formidables del juego con forma de Tiranosaurio Rex) podemos usar flechas con un alto poder de extracción para remover sus armas lo más rápido posible, lo que nos deja con A) menos capacidades ofensivas para el Thunderjaw y B) más capacidades ofensivas para nuestra heroína.
Esto es super interesante porque nos da varias estrategias a implementar dependiendo de qué es lo que queremos hacer. Muchos de los componentes internos de las máquinas se destruyen al morir, por lo que tenemos que extraerlos antes de eliminarlas, y sí además queremos hacerlo rápido vamos a tener que trabajar mucho. En el caso del Thunderjaw, y en otras de las máquinas más grandes, vamos a encontrarnos también con que los puntos débiles están en general protegidos por grandes placas de metal que hay que remover antes de poder dispararles donde más le duele.
Todos estos componentes hacen de Horizon: Zero Dawn un juego muy interesante en muchísimos niveles. Por un lado, su historia es atrapante y te mantiene literalmente al borde del sillón, sobre todo en su tramo final, con una gran cantidad de archivos para buscar y coleccionar que aportan mucho al contexto de los momentos finales de la humanidad. Además, tenemos el gameplay mismo que mezcla un mundo vasto para explorar con un sistema complejo en lo que refiere al combate, las máquinas y la búsqueda de recursos.
Para redondear la reseña vale la pena hablar de lo que más compete en este momento y es la parte de Remastered en el título del juego. Al igual que ocurrió con The Last of Us 2: Remastered, Horizon: Zero Dawn es un juego que se puede cuestionar si vale la pena una versión remasterizada ya que su juego base para PlayStation 4 se sigue viendo increíble y vigente al día de hoy. La realidad es que las capacidades del Decima Engine y el excelente trabajo de Guerrilla Games dieron por resultado un juego visualmente increíble, eso es innegable.
De todas formas, esta versión Remastered, que se puede actualizar a esta versión por 10 dólares americanos si tenemos el juego original, ofrece una excelente oportunidad para jugarlo más en línea con su secuela, no sólo en cuanto al apartado gráfico sino a las capacidades del Dual Sense. Todo lo que vimos en Horizon: Forbidden West está implementado en Zero Dawn: Remastered, por lo que vamos a sentir los pastos altos al escondernos de las máquinas o la tensión de los diferentes arcos en nuestros dedos gracias a los gatillos adaptativos y la respuesta háptica del control.
Por otro lado, el juego cuenta con mejoras visuales y de performance que hacen que Horizon: Zero Dawn se vea mejor que nunca, y cuando lo vemos en movimiento realmente hace una diferencia. Dicho todo esto, en el aspecto negativo es que me encontré con una gran cantidad de bugs y glitches sobre todo notorios en los NPC del primer tramo del juego lo que rompe un poco la experiencia.
Finalmente creo que se trata de una excelente oportunidad para jugar Horizon: Zero Dawn con todas las mejoras que vimos en su secuela, además que viene con el DLC The Frozen Wilds incluido y que se puede actualizar por sólo 10 dólares al Remastered, tanto en la versión de PlayStation 5 cómo la de PC.





Comentarios
Publicar un comentario