Days Gone Remaster es la segunda oportunidad de un grande injustamente atacado ¿Consigue levantarse? Averigualo acá.
Gracias a PlayStation Latam y la gente de Bend Studios (Ex 989 Studios) salimos una vez más a sacudir el polvo de las rutas abandonadas de Oregon en este sandbox post-apocalíptico que dividió las aguas del mundo gamer. ¿Injustamente castigado en su lanzamiento? ¿Un tapado de la época que recibió más hate del que mereció? En esta reseña voy a analizar su remasterización, que ocurrió con el juego original, y por qué afirmo con seguridad que se trata de un gran juego incomprendido.
Para quienes se estén preguntando a esta altura del partido ¿Qué es Days Gone? Déjenme contarles que se trata de un juego sobre el fin de la civilización cómo la conocemos, un apocalípsis de infectados “tipo zombis” y motoqueros. Aunque el juego llegó en una época donde el mercado se veía sobresaturado de no muertos con títulos cómo Resident Evil 2 Remake o Guerra Mundial Z, y aunque no eran competidores directos (salvo quizás el WWZ por su estilo), Days Gone tenía mucho para sostenerse por sí mismo… Eso sí, con algunos inconvenientes en su estructura y problemas técnicos sobre los que les voy a contar si me siguen a lo largo de esta reseña.
Creo que para el punto en el que tomé contacto con Days Gone, gracias a mi compañero de podcast Rober Nolli, muchos de los inconvenientes técnicos que sufrió el juego en su lanzamiento habían sido corregidos. A pesar de esto, los bajones de frames constantes, y por momentos sumamente agresivos, lo hicieron un hueso duro de roer. Pero a pesar de esto su historia, su mundo y su gameplay me enamoraron por completo. Lo que nos lleva a preguntarnos ¿Qué onda con la remasterización? Tienen razón en todas esas preguntas, pero por favor quédense conmigo.
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El juego comienza dos años después de la caída de la sociedad, y a medida que jugamos los días tras el apocalípsis se nos suman en tiempo real gracias al ciclo día y noche del título. Encarnamos a un "herrante" llamado Deacon St John, un motoquero de los Mongrels Motorcycle Club interpretado por Sam Witwer (Darth Maul in Clone Wars y Star Wars Rebels), a quién acompañamos desde las evacuaciones del día cero. La historia se centra en la búsqueda de Sarah a quién Deacon creyó muerta durante los dos años posteriores a la debacle, pero también en la evolución de los infectados por el virus Hooligan, a quienes en el juego se los conoce como Freakers.
Days Gone se desarrolla en un sandbox exquisitamente diseñado que nos permite visitar diferentes locaciones dentro del Estado de Oregon en los Estados Unidos, y su mapa es una de las primeras sorpresas que nos tiene preparado el juego ya que, aunque tenemos a nuestra disposición una gran parte para recorrer, el mapa se termina desdoblando unas 3 veces para dar lugar a una extensión de terreno brutal. Sí al comienzo el mapa parecía generoso, para cuando terminamos el juego es realmente sorprendente; y aunque puede palidecer en comparación de otros mundos abiertos, su mapa brilla con una luz propia muy intensa.
¿Cómo se juega Days Gone? Acá empiezan a dividirse las aguas, y es que sí, Days Gone puede resultar repetitivo e incluso en su estructura se puede asemejar más a un sandbox de generaciones pasadas que a un de PlayStation 4 en adelante, pero todo lo que tiene para ofrecer es divertido, nos invita a explorar y puede resultar muy desafiante.
El gameplay tiene varias etapas, pero es seguro decir que una parte importante del core gameplay se centra en Deacon y su moto, después de todo formábamos parte del Mongrels Motorcycle Club ¿No? Pero la realidad es un poco diferente ya que la moto no funciona meramente como un método de viaje, sino que implica una relación mucho más profunda con el mundo que nos rodea. Quizás no lo notemos al principio, pero a medida que Deacon mejora la moto puede llevar municiones o usar el nitro para resolver puzles plataformeros y así llegar a lugar que sólo podemos hacerlo de esta manera, aunque también tiene sus desventajas.
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Si no prestamos atención nos podemos quedar a pie en los peores momentos o atraer atención no deseada por el ruido del motor, lo cual no está bueno en un mundo donde los enemigos tienen una capacidad auditiva tan elevada. Esto hace que usar la moto requiera un poco más de planificación y un uso más consciente y admninistrado. Si vemos una pendiente no tenemos la necesidad de acelerar a fondo para bajarla, y si estamos entrando en un túnel quizás sea mejor rodar la moto con los pies para que el motor no haga nada de ruido.
Personalmente me encantó la forma en que Days Gone ofrece piezas de su historia en cada lugar. Los checkpoints de NERO Y los helicópteros caídos, son lugares que nos ofrecen pistas sobre la noche en que el virus Hooligan trajo el fin de la sociedad, pero además tiene un rico lore escondido en sus documentos y grabaciones. Si exploramos el vasto sandbox que nos ofrece, nos vamos a encontrar con una historia compleja y super gratificante. Además, que sí son fanáticos de Siphon Filter, se van a encontrar con varios nombres familiares, lo que personalmente lo vuelve más una confirmación de que comparten universo que un guiño a la franquicia (¿Ahora les suena más NERO?).
Oregon es un lugar enorme para explorar y nos hace sentir que estamos ante la caída de la civilización. Autos abandonados, locales saqueados, y los pocos humanos que quedan vivos en el lugar viviendo en establecimientos rudimentarios mientras luchan por alimentarse y sobrevivir, no sólo a los Freakers sino también a lo más bajo de la raza humana. En esencia el juego nos hace ir del punto A al punto B mientras cumplimos objetivos, pero Days Gone son los amigos que hacemos en el camino, los recursos que juntamos y las actividades que nos encontramos.
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Para esto el jugador necesita rapiñar recursos con los que fabricar municiones, vendajes curarnos y las tan necesarias bombas molotov. Algo que me encantó en el caso de Days Gone, es que nos permite forzar las cerraduras de los baúles y los capots en los autos para hacernos con estos recursos, profundizando esta sensación de sobrevivir al fin del mundo. Además, dentro de su universo y dada su temática fueron lo suficientemente inteligentes para situarlo tras los primeros dos años y que sea verosímil. ¿A qué voy con esto? Uno de los puntos que más rompen con la narrativa en estos escenarios es el combustible y las fuentes de energía.
Mientras que algunos títulos cómo The Last of Us se salen con la suya para algunas cosas con las energías renovables, el combustible fósil llegado un punto se acaba y ¿quién lo renueva? Y eso que no tenemos en cuenta el problema de las baterías (Algo que la trilogía de “El Pasaje” de Justin Cronin describe exquisitamente), podemos generar la energía, pero ¿dónde la almacenamos? En el caso de Days Gone, y al depender tanto de las motos, la obra se saca de encima este problema al establecer la historia en un punto más cercano al origen de la infección.
Volviendo a la recolección de recursos, en algunos autos incluso podemos recuperar los filtros de aire para usar cómo silenciadores en las armas. Estos duran poco y son difíciles de conseguir (salvo los compremos en los campamentos), por lo que vamos a tener que ser muy juiciosos a la hora de usarlos. De esta manera el juego nos propone sobrevivir al nuevo mundo mientras buscamos partes para refaccionar la moto, combustible para mantenernos en movimiento y carne para venderle a los asentamientos. Esto último, además de algunas cositas extras que tenemos que hacer, sube la confianza que nos tienen y permite acceder a mejores ítems para comprar e incluso incide en la misión final del juego en cierta manera.
El sandbox está crafteado de forma magistral con puntos del mapa que desbloqueamos tanto explorando cómo mediante el progreso de la historia, y cada uno de esos puntos acompaña perfectamente a la narrativa. Los Checkpoints de NERO y los hospitales de campaña rápidamente montados nos cuentan en silencio su historia, y además de aportar a la narrativa nos esperan con pequeños puzles.
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Para habilitarlos no sólo tenemos que darles corriente a través de generadores, sino que tenemos que encontrar el combustible para operarlos, ver cómo llegar a ellos y asegurarnos de eliminar todos los parlantes antes de activar la energía. ¿Por qué? Acá viene el otro punto importante de Days Gone, las hordas de infectados. A diferencia de otros títulos del género, las hordas de infectados y sus nidos son algo vivo y orgánico cómo el ciclo día/ noche, o la nieve que se acumula y se derrite a los costados de sus caminos montañosos.
Las hordas de infectados en Days Gone (que además están integradas a la narrativa) nos presentan cientos de infectados que se mueven en masa migrando. El comportamiento de los infectados varía entre el día y la noche, algo que nos es útil a la hora de entrar a quemar sus nidos. Mientras que no eliminemos las zonas de infectados van a seguir apareciendo, y eso sin contar los lugares donde duermen las hordas.
Otro aspecto muy interesante de las hordas es que no vuelven a spawnear. Podemos encontrarnos con ellas por pura suerte o podemos hacerlo porque una misión nos llevó hasta ellas, pero podemos eliminarlas en cualquier momento y sacarnos el molesto problema de raíz. En el aspecto jugable representan puzles ya que las municiones no nos van a alcanzar para eliminarlas (al menos no las más grandes) por lo que tenemos que maximizar la cantidad de daño que hacemos con minas, granadas y bombas molotov, además de usar los elementos explosivos del entorno. A pesar de que se vuelve algo completamente caótico muy rápido, sobrevivir y eliminar a las hordas de forma efectiva requiere sin lugar a dudas algo de planificación.
Al comenzar la reseña dije que iba a hablar un poco sobre por qué fue tan criticado Days Gone en su momento, lo que llevó a que fuese imposible ver una secuela (una MUY necesaria secuela). Las críticas en su lanzamiento no fueron buenas, el rendimiento era muy pobre y es verdad que el juego puede pecar de volverse repetitivo en el gameplay loop de ir del punto A al punto B sólo para que nos hagan ir del punto B al punto C y al A de nuevo. Pero lo rico de Days Gone está en lo que ocurre en medio de estos viajes, está en sus personajes, en su historia, y dado que su progreso no es muy lineal, en cómo nos hace perder en un mundo tan complejo, peligroso y fascinante.
Para ir redondeando la reseña, la versión Remasterizada que llegó a PlayStation 5 y PC incluye varias mejoras, aunque por desgracia no trae ningún contenido extra de historia. En el aspecto técnico el juego ahora tiene un modo “Rendimiento” y un modo “gráficos” donde podemos jugarlo a con un objetivo de 30 FPS de 4K o a con un objetivo con 60 FPS a 1440p. Además, que cuenta con una densidad de dibujado mucho mayor que en la versión de PlayStation 4 y tiempos de carga más cortos.
Por otro lado, siempre que juguemos con el control de PlayStation 5, el juego tiene completamente integrados los gatillos adaptativos y la respuesta háptica, que en este caso se sienten de maravilla tanto al usar la moto cómo cuando comienza a llover. El repiqueteo de la lluvia en el control gracias a los pequeños motores del Dual Sense traducen la sensación a la perfección y el tope del gatillo adaptativo nos permite apenas acelerar la moto para moverla sin demasiado ruido o acelerar a fondo el gatillo.
En el aspecto jugable Days Gone introduce un nuevo modo de Asalto de Horda para el modo supervivencia con un número aún mayor de Freakers para eliminar mientras recorremos locaciones populares del juego. Y sí todavía nos sentimos valientes para un poco más el juego ofrece un modo de muerte permanente desde el principio al final de la historia. Por otro lado, si sienten que todavía no le sacaron el jugo y aún quieren más, el modo speedrun nos invita a jugar la campaña lo más rápido que podemos.
Days Gone se puso a la venta el día 25 de abril de 2025 para PlayStation 5 y PlayStation 5 Pro además de PC. Para los usuarios que ya tienen Days Gone de sus versiones previas pueden actualizarlo por 10 dólares extra a la versión remasterizada.
Conclusión
Después de haber vuelto a sumergirme en Days Gone me animo a reafirmar que fue un juego que recibió más hate del que se merecía. A pesar de sus problemas técnicos en su lanzamiento y de la repetitividad en su gameplay, Days Gone es un juego divertido, sorprendente y con una historia y un mundo que se animaron a más dentro de un mercado que en su momento estaba superpoblado. La llegada a PlayStation 5 deja por detrás todos los problemas y ofrece la versión definitiva que los fanáticos merecen, y quién sabe...quizás incluso veamos un Days Gone 2 el día de mañana.
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