Nos aventuramos una vez más en las verdes praderas de Cyrodill y nos enfrentamos a los horrores de Oblivion en su mejor versión. ¡Conocé los detalles!
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Gracias a la gente de Bethesda Latam tuvimos el placer de aventurarnos una vez más en Cyrodill y probar The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered, una de esas remasterizaciones con sabor a remake que nos plantean redefinir cuando un juego está rehecho y cuando fue mejorado, o cuando el trabajo se esconde a mitad de las dos cosas. Sí me siguen a través de estas líneas les cuento mi experiencia mientras probé el título (que momentáneamente y por problemas técnicos personales no pudo ser tan extenso cómo me hubiera gustado).
Cuando se menciona The Elder Scrolls creo que todo el mundo sabe de qué se está hablando sin un gramo de dudas ¿No? En los últimos años escuchamos infinidad de veces hablar de Morrowind, Oblivion y Skyrim, el cuál vimos relanzado una y otra vez para varias plataformas, aunque nunca con el trato que recibió The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered en esta ocasión.
Originalmente, The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered, se lanzó en el año 2006 para PC y llegó posteriormente a consolas (donde personalmente intenté jugarlo varias veces, infructuosamente, en PlayStation 3). Se trata de uno de los títulos que estableció las bases para los RPG modernos de mundo abierto, gracias a un mundo increíblemente vasto que se desarrolla en un mundo de unos 41 kilómetros cuadrados aproximados que se extendieron con otros 10 kilómetros cuadrados extra en sus expansiones (incluidas en esta remasterización).
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En el título encarnamos a un prisionero, cuyo destino se cruza con el del Emperador Uriel Septim VII (Encarnado por Patrick Stewart), antes de comenzar una historia fantástica llena de traiciones, dimensiones demoníacas y líneas de texto (Y ratas, hay muchas ratas). Nos encontramos al Emperador al comienzo mismo del juego, y aunque no lo acompañamos por mucho tiempo, en su lecho de muerte nos encomienda la tarea encontrar a Martin Septim, su único y verdadero heredero vivo. ¿El objetivo? Cerrar para siempre las fauces de Oblivion de donde está saliendo una cantidad incontable de criaturas infernales.
Es curioso cómo mi primera experiencia fue meterme a un portal donde no me llamaron (sólo por curiosidad) y terminar enfrentándose a criaturas horribles recién salido de las alcantarillas. Algo que sí me pongo a pensar se parece mucho a mi primera experiencia con los gigantes en Skyrim cuando no pude evitar decir…. Ohhhh ¿a ver eso? y de golpe terminé del otro lado del mapa.
En ambas ocasiones terminé muerto, eso no está en duda, y definitivamente le da fuerza al dicho de que la curiosidad mató al gato. Pero además refuerza lo hermoso de ambos mundos. Cuando el juego te invita a ver qué ocurre un poquito más allá de ese bosque o pasando esa montaña es que ambos títulos brillan por completo. Por mencionar juegos más modernos que nos recompensan de esta manera no quería dejar de mencionar a Elden Ring o The Legend of Zelda Breath of the Wild/ Tears of the Kingdom, que resultan invitantes con sólo lo que vemos a la distancia.
Desgraciadamente mi experiencia original con The Elder Scrolls IV: Oblivion en PlayStation 3 no fue mucho más lejos que eso. La realidad es que cómo pionero, Oblivion tiene muchos aspectos que no son amistosos con el usuario y que pueden abrumar a los jugadores. Además, que no terminaba de hallarme con el sistema de combate ni la sensibilidad de los controles. Hice un segundo intento volviendo a comprar The Elder Scrolls IV: Oblivion, pero tuvo el mismo destino y terminó en manos de un gran amigo, que aprovecho a recordar porque ya no está entre nosotros.
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Los años pasaron, Skyrim llegó y fue mucho más agradable en los controles y la espina de The Elder Scrolls IV: Oblivion quedó clavada por mucho tiempo. Hay juegos de Bethesda con los que no he podido congeniar nunca, pero por alguna razón quería que Oblivion me gustara, después de todo es un mundo de fantasía imponente. Por suerte la gente de Bethesda nos sorprendió con The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered, una versión mejorada en casi todos sus aspectos que fue reconstruida parcialmente en Unreal Engine 5, mientras mantiene la base original (Bugs y todo) se actualizó a UE5 para mejorar sus gráficos al igual que sus animaciones e iluminación, y el resultado es fascinante.
Basta con arrancar el juego por primera vez y ver la animación del Emperador Uriel Septim VII y queda claro a priori que estamos hablando de un juego nuevo. La verdad es que en esta Bethesda nos engañó por completo ya que The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered parece una Remake en lugar de una remasterización, algo similar a lo que ocurrió cuando Nintendo lanzó la remasterización de Metroid Prime para Nintendo Switch y se veía sencillamente espectacular.
En el caso de The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered, la diferencia es aún más notoria que en el título de Retro Studios por motivos más que obvios, y el Unreal Engine 5 hace que nos sintamos completamente inmersos en el mundo. Ya sea en las grandes praderas o dentro de los portales de Oblivion, los efectos de luces, los detalles y los nuevos diseños hacen de The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered la obra definitiva.
Desgraciadamente el único punto en contra que le encontré es que dejaron pasar la oportunidad de ofrecer una experiencia mucho más pulida, aunque la intención de Virtuous y Bethesda Game Studios fue que los jugadores tuvieran la misma experiencia que en la primera década de los 2000. ¿Cuál es el problema? Los menúes, la forma de equiparse o de usar ítems y hechizos están bastante "outdated", puede resultar engorroso y por momentos confuso.
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Por otro lado, la forma de navegar por la información que nos provee el juego puede resultar poco atractiva para nuevos jugadores (o para quienes se aggiornaron a formatos más modernos). Definitivamente no rompe la experiencia de juego, ya que personalmente por fin me permitió disfrutar The Elder Scrolls IV: Oblivion como me hubiera gustado allá por los lejanos 2000. Pero hubiera sido un agregado más que bienvenido.
Antes de finalizar la reseña me gustaría hablar un poco sobre la experiencia técnica ya que es donde personalmente tuve algunos inconvenientes, pero no por culpa del juego sino por haberme quedado un poco atrás con el equipo (Algo que me ocurrió bastante en estos últimos meses).
El equipo donde jugamos The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered cuenta con un procesador Intel Core I7 de Séptima Generación, que, aunque, en líneas generales da batalla ya tiene sus años, y en este caso se quedó atrás. El juego pide al menos un procesador de 6 núcleos y lo primero que hizo fue avisarme que mi equipo tenía 4 núcleos. Lo iba a correr, sí, pero lo haría con problemas seguramente. Por otro lado, el equipo tiene instalados 32 Gb de memoria RAM DDR4 y una placa de video NVIDIA GeForce RTX 3090 Ti de 24 Gb de VRAM y lo instalamos en un Disco de Estado Sólido.
El mayor inconveniente estuvo en el procesador (aunque no puedo asegurar el estado de las RAM) a pesar de todo, el juego en líneas generales corrió muy bien, al menos por un tiempo. Los principales problemas los tuvimos a la hora de transmitir el juego por Twitch, y aunque a diferencia de The Last of Us Parte 2 donde los frames caían a 5 en el stream, el OBS respondía a la perfección, pero cada tantos frames el stream se volvía unos cuadros para atrás.
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Posteriormente, volví a jugarlo fuera de stream y me encontré con que el juego no estaba corriendo de la misma manera que antes, por lo que llegó un punto que no pude continuar en la versión de PC. En este caso quiero reiterar que se trató de una cuestión de mi equipo y no del juego; y aunque estamos en proceso de actualizarlo para continuar con el trabajo de siempre, la gente de Bethesda tuvo la gentileza de cedernos una key de Xbox Series X|S, para continuar con la reseña (¡Un Millón de gracias!).
Creo que no hay mucho más para decir, la realidad es que, a pesar de los problemas técnicos, de esta manera probamos tanto las versiones de PC cómo la de consolas, donde tengo que decirles que corre de forma espectacular y se ve sumamente precioso. Siendo el único punto en contra aquél que mencioné hace un par de párrafos atrás, los menúes que podrían haber sido aggiornados a tiempos modernos para una navegación más fluida.
The Elder Scrolls IV: Oblivion Remastered se puso a la venta por sorpresa el pasado 22 de abril para las consolas PlayStation 5 y Xbox Series X|S, además de PC a través de Steam, la aplicación de Xbox y el acceso día uno a través de Game Pass.
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