Call of Duty Black Ops 7: Clandestino y Caótico

Call of Duty: Black Ops 7 continúa la idea de su predecesor pero no termina de dar en la tecla en varios aspectos fundamentales. ¡Conocé los detalles!


El pasado 14 de noviembre, como todos los años, la gente de Activision puso a la venta la última iteración de la franquicia más emblemática de los shooters bélicos. Call of Duty: Black Ops 7 fue desarrollado en esta ocasión por Treyarch y Raven Software para la actual y la anterior generación de consolas; y gracias a los chicos de Activision Latam pudimos jugar esta nueva iteración de las operaciones encubiertas de la franquicia.

Si todavía no saben de qué estamos hablando, Call of Duty es una franquicia de juegos de disparos en primera persona que todos los años lleva a jugadores de todo el mundo por diversos escenarios bélicos a lo largo de la historia. Desde la Segunda Guerra Mundial hasta un futuro cercano, o incluso una guerra a escala del sistema solar, Call of Duty ofrece una vasta experiencia para todos los gustos.



Este año, gracias a la gente de Activision, pudimos jugar Call of Duty: Black Ops 7 y, en esta ocasión, el resultado fue agridulce. La experiencia general es buena, pero si desglosamos cada apartado en particular, Black Ops 7 presenta altibajos muy pronunciados. Mientras que el título goza de un modo Zombies y un multijugador muy sólidos, el modo campaña resulta ser una mezcla caótica y pobre, algo que se agrava si tenemos en cuenta su conexión constante a internet, la falta de pausa y la ausencia de checkpoints.

Black Ops 7 toma la posta luego del final de Call of Duty: Black Ops 6 (Nuestra reseña acáy continúa con varios conceptos de su historia, aunque situados en un futuro cercano. De alguna manera, se siente como una rama alternativa que mezclase Black Ops 2 con Advanced Warfare, donde los horrores de la guerra se trasladan a un mundo plagado de robots, implantes cerebrales y compuestos químicos que producen alucinaciones.

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Hasta acá todo está muy bien, e incluso se apoyan en algo que fue muy osado para Call of Duty: Black Ops 6. La mezcla con la ciencia ficción y varios componentes de “terror” hicieron de Black Ops 6 una campaña fresca y memorable que, en conjunto con la investigación y los elementos más clásicos de la franquicia, terminó por ofrecer un título interesante, sumando nuevos condimentos a una fórmula que lleva muchos años en uso.

Desgraciadamente, esto mismo le juega por momentos en contra a Black Ops 7 durante su modo campaña. La historia se centra en el control mental y las traiciones dentro del mundo de las operaciones clandestinas. El problema es que lo llevaron demasiado lejos, a un terreno extremadamente surrealista, donde la cohesión de las misiones por momentos carece de sentido. ¡Ojo! Se entiende la intención: no sabemos en quién confiar ni qué es real y qué no. Drogas, control mental, implantes, toda la cuestión. Pero la cadena de misiones hace que, por momentos, Death Stranding tenga más sentido que Call of Duty.



La realidad es que esto no es necesariamente malo. La verdad es que la campaña tiene momentos interesantes y muy entretenidos y un justificativo sólido para sus momentos más locos. Si tenemos en consideración que no se trata de una campaña convencional, y que estamos explorando un mundo de conspiraciones, operaciones clandestinas y teorías dignas de internet, podemos quedarnos con que la campaña de Call of Duty: Black Ops 7 es caótica y que apuesta por algo nuevo y diferente, animándose a ir por un camino distinto al que la franquicia suele recorrer año tras año.

Hasta ahí se puede entender. ¿El problema entonces? La campaña es exclusivamente cooperativa y requiere una conexión constante a internet. Si elegimos no jugar con amigos y no completar el equipo con desconocidos, nuestra partida queda vacía. Esto hace que las misiones se sientan desbalanceadas y, además, escuchamos a los NPC hablarnos en todo momento sin que estén realmente ahí para asistirnos, lo cual rompe de forma muy fuerte con la narrativa.

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Dicho esto, creo que una vez más supieron cómo manejar los niveles con mapas enormes. Algo que funcionó muy mal en Modern Warfare 3 —la peor iteración de la franquicia hasta la fecha—, pero que en Black Ops 6 mejoraron considerablemente y que en Black Ops 7, a mi criterio, elevaron varios puntos más. Para que se entienda mejor, los escenarios abiertos de Modern Warfare 3 parecían mapas de Warzone pegados a la historia, mientras que en Black Ops 7 sus escenarios podrían compararse tranquilamente con los de Sniper Elite.

El modo campaña termina siendo un agridulce que depende exclusivamente de cómo se juegue. En cooperativo con amigos resulta divertido y tiene grandes momentos —Sí nos gusta o no la campaña queda en cada uno cómo se sienta frente a las partes más fantasiosas del título—, pero al jugar en solitario el juego pierde muchos puntos. Sobre todo cuando la narrativa se rompe al escuchar diálogos de NPC que se supone que están con nosotros en la misión, pero que en realidad no aparecen con nosotros. Algo que ayudó siempre a la narrativa al permitir que nuestro escuadrón opere con nosotros, se comunique y nos acompañe.



Por otro lado, en el resto de sus apartados, Black Ops 7 se mantiene en lo más alto. Vuelven los modos clásicos que nos cautivaron durante décadas —al día de hoy, Kill Confirmed sigue siendo mi favorito por lejos—, junto con nuevos modos multijugador como Endgame y el ya infaltable modo Zombies. Además, el juego llega con 19 mapas disponibles desde el lanzamiento.

Sin embargo, jugar Call of Duty: Black Ops 7 me llevó a una reflexión. La franquicia se encuentra en un punto peculiar (hace tiempo): por un lado se siente clásica, pero por otro, sus skins coloridas y el pase de batalla la alejan cada vez más de lo que supo ser en sus orígenes, acercándola a propuestas como Fortnite. Está claro a qué público apuntan, pero teniendo Warzone para suplir esa experiencia, en algún punto esto puede carecer de sentido, e incluso los jugadores más fieles podrían terminar cansándose.

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Creo que esto va de la mano con lo que mencionaba sobre el modo campaña. En Black Ops 6 supieron encontrar elementos que lo diferenciaban de cualquier otro intento previo, alineados con las operaciones clandestinas, la investigación en humanos y el uso de químicos en la guerra. En esta continuación, el salto hacia adelante quizás fue demasiado grande y, aunque Call of Duty empieza a parecerse cada vez más a sí mismo año tras año, también se parece un poco menos a Call of Duty.

Ahora bien, esto —como dije— es una reflexión, para bien y para mal. El modo Zombies y los modos multijugador siguen siendo, como en cada entrega, muy divertidos y dinámicos, y sin dudas son los puntos más destacables del título. Los modos clásicos regresan con fuerza, junto con una nueva versión del favorito de todos, Nuketown. A esto se suma el modo Endgame —sin dudas, lo más novedoso del juego—, una experiencia PVE para 32 jugadores contra la máquina que conecta el final de Black Ops 7 con una serie de misiones en diferentes escenarios masivos.



En el apartado gráfico, Call of Duty: Black Ops 7 se ve muy bien, aunque se mantiene en línea con lo que la franquicia viene ofreciendo en los últimos años. Los escenarios abiertos destacan por su variedad de tonos y colores, mientras que algunos interiores pueden pecar de cierta monotonía. No tanto desde lo visual, sino desde el diseño de niveles, ya que algunos parecen más propios de mapas multijugador que de campaña.

En resumen, Call of Duty: Black Ops 7 es una montaña rusa. La apuesta por una campaña puramente online, sin checkpoints ni pausas, es de lo más bajo que ha ofrecido la franquicia, aunque gracias a lo extraña y entretenida que resulta no alcanza los mínimos históricos de Modern Warfare 3 (reboot). Los modos multijugador regresan aplicando todo lo que saben hacer bien y, aunque cada vez se asemejan más a otros juegos como servicio, siguen siendo muy disfrutables. Aplausos aparte para el concepto de Endgame dentro de la campaña de Call of Duty.

En pocas palabras, no es el peor juego de la franquicia, pero quienes busquen una experiencia más “a tierra” se van a encontrar con algo que probablemente no les convenza. En cambio, si se dejan llevar por la experiencia, con sus aciertos y errores, se van a topar con un título muy particular.



Call of Duty: Black Ops 7 se puso a la venta el pasado 14 de noviembre de 2025 para las consolas PlayStation 4 y 5, Xbox One y Series (además de Xbox Game Pass día uno) y PC (Xbox y Steam).


Conclusión 

Call of Duty: Black Ops 7 es un juego que puede dividir aguas. El modo campaña resulta por momentos confuso y caótico, algo que es divertido y que resulta fresco para quienes se dejen llevar pero pueda alejar a otros jugadores. Innegablemente su punto más flojo aflora cuando reparamos en que la campaña nos obliga a jugarla completamente en línea sin pausa ni checkpoints. Por otro lado cuenta con un multijugador divertido, cargado de contenido y que adiciona mapas para 20 jugadores y un nuevo modo Endgame, un PVE para 32 jugadores que comienza tras la campaña. ¿Vale la pena? Si, pero con reservas. Hay varios aspectos que son muy subjetivos pero los aspectos negativos del modo campaña le bajan fácilmente 2 o 3 puntitos.

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