Nioh 3: El Soulslike de Koei Tecmo Se Reinventa

Nioh 3 reinventa la saga con mundo abierto, un combate dual, yokai implacables y una accesibilidad mayor sin perder su dificultad extrema.



El 6 de febrero de un lejano 2017, Koei Tecmo se metió de lleno en el género de los Souls con Nioh. Este título para PlayStation 4 —el cual llegó como remaster a PlayStation 5 y también tuvo su llegada a PC— fue desarrollado por Team Ninja y propuso una vuelta de rosca diferente a los títulos de FromSoftware, con un juego que supo mezclar figuras históricas del Japón feudal con la mitología nipona de los yokai, casi como si se tratara de una mezcla entre Assassin’s Creed y Dark Souls.

En el año 2020, en plena pandemia de COVID-19 y al comienzo del Aislamiento Obligatorio en nuestro país, Nioh recibió una segunda entrega que funcionó como precuela y que, además, tuvo un enfoque mucho más fuerte en los yokai, permitiendo la transformación temporal en una forma de yokai. Esta segunda entrega, aunque igual de desafiante, resultó mucho más accesible que su predecesora.



Ahora, casi nueve años después del lanzamiento original de la primera entrega, gracias a la gente de Koei Tecmo y la agencia Masamune tuvimos la posibilidad de jugar Nioh 3. Una tercera entrega que supo reinventarse una vez más con un mundo abierto interesante y muy divertido, pero tan desafiante como siempre. Si quieren saber todo lo que les espera en Nioh 3 cuando se ponga a la venta, los invito a seguirme por estas líneas, donde les cuento mi experiencia.

Al momento de escribir estas líneas, las reseñas de Nioh 3 ya salieron y el juego está todavía a un par de días de ser lanzado. Por nuestra parte, seguimos luchando con los desafiantes enemigos que el título de Koei Tecmo guarda en esta versión oscura y retorcida del Japón feudal, pero si me siguen por esta review les cuento todo lo que necesitan saber de esta reinvención de la serie.

También Pueden Leer - The Spirit of The Samurai: Sangre, Sudor y Stop Motion

En el año 1622 de la era cristiana, el día en que vamos a jurar de manera pública como shōgun, una serie de nubes negras se ciernen sobre Edo. Acto seguido, el castillo es invadido por yokai y nos vemos obligados a abandonarlo, ahora en ruinas. Luego, la historia continúa en el año 1572 de la era cristiana, lo que representa la era Genki dentro del período Sengoku (戦国時代) de la historia de Japón.

Esta es una época convulsa marcada por las guerras civiles y las luchas entre señores feudales. Este período muestra a un Japón dividido y representa una era oscura, bañada en guerra, sangre y traiciones. Además, establece el escenario ideal para esta historia de ficción histórica que le añade yokai a la mezcla, e incluye figuras históricas como Tokugawa Ieyasu y el general Takeda Shingen.



Tras un breve tutorial, el juego nos invita a escapar del castillo y, habiendo hecho frente a los yokai, ahora nos ponemos en la tarea de purificar los crisoles que infestan las tierras en un viaje altamente espiritual a través del purgatorio y el tiempo.

Aunque la realidad es que mi experiencia con la franquicia es limitada por diversas cuestiones —principalmente económicas al momento de que Nioh y Nioh 2 se pusieron a la venta, y posteriormente temporales—, tuve la posibilidad de probarlos brevemente. Una de las cosas que más me llamó la atención a la hora de encarar Nioh 3 es lo diferente que es respecto a sus predecesores por tres cuestiones fundamentales.

También Pueden Leer - Blue Prince: Una mezcla de Puzles, Roguelike y Deck Builder

En primer lugar, se trata de un juego de pseudo mundo abierto compuesto por zonas más lineales y laberínticas. Por un lado, la comparación con Elden Ring parece resultar casi inevitable, pero al mismo tiempo se lo siente diferente. Esto nos da secciones del mundo donde movernos nos permite planificar nuestra jugada, evitar enemigos demasiado poderosos o rodearlos para asestar un golpe mortal por la espalda.

De la misma manera que ocurrió con Elden Ring, la posibilidad de encarar diferentes tramos a nuestro ritmo, ya sea dejándolos para después o evitando esas zonas opcionales por completo, cambia muchísimo la accesibilidad del juego sin quitarle su elevado grado de dificultad. A esto se suma la posibilidad de saltar para esquivar ataques enemigos y asestar un golpe descendente al volver al suelo. Son cosas que el mundo abierto y la libertad de movimientos permiten y que, en este tipo de juegos, resultan una gran ventaja.



Por otro lado, la cantidad de loot que dropean los enemigos cuando los eliminamos roza el ridículo y nos ofrece una cantidad abrumadora de ítems para equiparnos, y todo tiene un propósito. Por momentos me recordó fuertemente a Final Fantasy: Stranger from Paradise, algo que no debe ser para nada una casualidad si tenemos en cuenta que ambos juegos fueron desarrollados por el mismo estudio.

Al igual que en el juego que nos puso en la piel de Garland en esa suerte de precuela o contraparte del primer Final Fantasy, el loot que recogemos de los enemigos nos ayuda a levear el personaje. Pero este es solo un aspecto. El equipo nos sube el daño, la protección y nos da una serie de beneficios (o penalizaciones) variables dependiendo de cada pieza. Por otro lado, el jugador sube de nivel las estadísticas principales de cualquier RPG de acción.

También Pueden Leer - Final Fantasy VII Remake Intergrade: Cloud llegó a Xbox Series X|S

La complexión del personaje y la fuerza, o la inteligencia y la habilidad, son algunos de los puntos independientes que podemos subir con "Amrita" la esencia que dropean los enemigos al ser derrotados o que podemos encontrar en los cadáveres regados por el mapa. A esto se suman los Cores, núcleos de enemigos que podemos purificar para usar a nuestro favor durante el combate, con varios resultados diferentes (por ejemplo, invocar el espíritu de un yokai que brevemente lucha a nuestro favor antes de desaparecer por completo).

Pero Nioh 3 no se queda solo con esto. El loot aporta a nuestro personaje y los puntos de habilidad comprados con Amrita nos permiten subir sus estadísticas base, sí. Pero además, el juego cuenta con un sistema de árbol de habilidades para sus dos clases básicas… y acá es donde viene la tercera pata de esta "Trifuerza" que le da una impronta propia al juego.


En Nioh 3 no vamos a tener que elegir entre ser un samurái o ser un ninja, sino que vamos a jugar de las dos maneras según queramos. En lugar de una historia con dos personajes como Assassin’s Creed: Shadows, donde Naoke y Sasuke ofrecen dos jugabilidades completamente diferentes pero también historias separadas, Nioh 3 nos permite alternar entre una forma de ninja y una de samurái. De esta manera, podemos ajustar dos tipos de juego distintos que se alternan con el pulsar de un botón, y lo más interesante es que no se trata solo de una cuestión de accesibilidad, sino que está integrado directamente en el sistema de combate del juego.

¿A qué me refiero con esto? En el juego no vamos a hacer un parry convencional como en otros títulos, sino que el parry más efectivo se da ante ataques particulares. Podemos interrumpir los ataques enemigos cuando nos atacan con uno de esos golpes imparables que envuelven a los oponentes en un aura roja, al hacer un parry perfecto con el cambio de clase del personaje.

También Pueden Leer - ¿Volvemos a Tsushima? La llegada de Jin Sakai a PC

Esto es fantástico y mantiene al jugador al borde todo el tiempo, ya que la jugabilidad entre el modo ninja y el modo samurái es muy diferente. Con el samurái podemos recuperar el Ki (lo que sería la stamina) si medimos el timing perfecto para apretar R1 cuando el Ki circundante vuelve a nuestro cuerpo, mientras que el ninja puede transformarse por un segundo en niebla para salir de la distancia de ataque de los enemigos. Aunque se usa el mismo esquema de controles, las implicancias son muy distintas, algo que se acentúa aún más cuando uno de los dos personajes es más pesado que el otro. Así alternamos entre la fuerza de un tanque y la ligereza y agilidad constantemente en plena pelea.

Podemos jugar como uno u otro exclusivamente contra enemigos convencionales, pero la realidad es que agarrarle la mano rápido a la dualidad samurái/ninja ahorra muchos dolores de cabeza a la hora de ser estratégicos y enfrentarse a los enemigos más duros. De esta manera, la estrategia y la habilidad se dan la mano para ofrecer un sistema de combate muy interesante que además nos permite explorar diferentes modos de juego al mismo tiempo.



La gran mayoría del tiempo la pasé jugando como ninja, escondiéndome entre los pastos altos, rodeando a los enemigos y atacándolos por la espalda, y cuando no quedaba más remedio les lanzaba una serie de ataques combinados con una salida rápida de la distancia de pelea. Durante todo este tiempo, algo se me hizo similar a la jugabilidad de Ninja Gaiden 4; incluso, quizás, un pequeño paralelismo en el sistema de clases y bloqueos puede asomarse. Algo que tampoco es sorpresa, ya que Team Ninja colaboró con Platinum para este último.

En lo que respecta al mundo de Nioh 3, el juego se beneficia de altares bien colocados que evitan las molestas y largas “death run” de algunos títulos del género. Incluso nos encontramos con altares convenientemente ubicados frente a las puertas de los jefes principales (como muchas de las gracias divinas en Elden Ring). Pero ocurre una salvedad, y es que dentro del Crisol —una manifestación infestada de yokai que representa partes del purgatorio unidas a la tierra— se nos penaliza por recibir daño.

También Pueden Leer - Ghost of Yōtei: Una Vuelta Más Personal y Sangrienta al Japón Feudal

Uno de los objetivos del juego es ir purificando estos crisoles, por lo que son zonas que vamos a visitar mucho. Suelen estar llenas de diferentes tipos de enemigos, algunos sencillos y otros mucho más duros. Además, cada Crisol tiene su nivel recomendado de jugador para encararlo. Pero ¿cómo nos penaliza? Bueno, cada vez que recibimos cualquier tipo de daño de los enemigos se nos reduce permanentemente la barra de vida, y se imaginan que no es de lo más ideal.

¿Podemos recuperarla? Sí, por supuesto: peleando con enemigos y haciéndoles daño sin recibir nosotros ningún golpe. En este punto, y teniendo en cuenta que nos sacamos de encima las tediosas “death run” cada vez que caemos ante un jefe, nos vamos a encontrar con que al pelear una boss fight (las cuales son durísimas y están geniales) dentro del Crisol vamos a tener que recuperar nuestra vida máxima antes de volver a entrar. Esto se hace fácil y, la verdad, en líneas generales con un enemigo abatido debería ser más que suficiente para volver a intentar la pelea con el jefe… y es preferible a recorrer durante 20 minutos un escenario infestado de enemigos otra vez.

Respecto al apartado audiovisual, Nioh 3 es un deleite que cuenta con una paleta de colores variada y entornos altamente detallados. El barro, la sangre, el agua y la lava pintan un paisaje sombrío y espectacular. Esto se acrecienta aún más con los diseños de los yokai, de los que tenemos de todo tipo de tamaños, formas y colores. Además de las criaturas con forma corpórea, el juego tiene una gran variedad de espíritus (los cuales además podemos equipar para realizar ataques especiales) que están exquisitamente animados, con un efecto espectral muy bien logrado.


Nioh 3 se pone a la venta el día 6 de febrero de 2026 para las plataformas PlayStation 5 y PC a través de Steam. El título se puede conseguir por U$S 70–109 en la tienda de PlayStation, dependiendo de sus ediciones, y por U$S 58.29–91.69 en PC, también según sus ediciones.


Conclusión


Nioh 3 es un juego desafiante, gratificante y muy entretenido. Su sistema de combate dual lo vuelve dinámico y mantiene al jugador al borde del asiento en cada pelea. La ambientación del Japón feudal es exquisita y la mezcla de ficción histórica con la mitología japonesa lo envuelve en un aura de misticismo que atrapa desde el primer momento. Por otro lado, su mundo abierto funciona muy bien y hace que sea más accesible que sus predecesores sin sacrificar la alta dificultad que caracteriza al género y a la franquicia. No puedo enfatizar más cuánto recomiendo este juego.

Comentarios